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Praedicatho homélies à temps et à contretemps
Homélies du dimanche, homilies, homilieën, homilias. "C'est par la folie de la prédication que Dieu a jugé bon de sauver ceux qui croient" 1 Co 1,21

Desde las praderas a la costa atlántica. Los nuevos obispos de los Estados

dominicanus #Homilías en español

Luego de Scola a Milán, Chaput a Filadelfia. Paso a paso, los nombramientos de Benedicto XVI remodelan el liderazgo en los países guías del catolicismo mundial. Una entrevista al nuevo electo

 charles j. chaput

 

ROMA, 19 de julio de 2011 – El nombramiento, hecho público hoy, de Charles J. Chaput a nuevo arzobispo de Filadelfia es un ulterior paso adelante en el camino recorrido por Benedicto XVI para remodelar a su criterio el liderazgo de la Iglesia Católica en Estados Unidos.

Chaput, de 67 años de edad, nacido en una familia campesina de Kansas, perteneciente a la tribu piel roja de los Prairie Band Potawatomi, franciscano de la Orden de los Capuchinos, desde 1997 era obispo de Denver, en Colorado. Y antes lo había sido de Rapid City, en Dakota del Sur. Su llegada a la cima de una de las diócesis más antiguas y tituladas de la costa atlántica de Estados Unidos es una novedad también desde el punto de vista geográfico. 

Que Chaput fuese candidato a una sede episcopal importante estaba en el aire. Pero todavía a fines del pasado mes de junio su destino previsto era otro, a Chicago, como coadjutor con derecho a sucesión del arzobispo a cargo, el cardenal Francis E. George, penúltimo presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

Hasta el 30 de junio, para Filadelfia – en lugar del cardenal Justin F. Rigali, próximo al retiro por haber superado el límite de edad – en la Congregación vaticana para los Obispos el candidato número uno era el actual obispo de Louisville, Joseph E. Kurtz.

Chaput era de todos modos el segundo de la lista. Y luego de él venían el obispo de Bridgeport, William E. Lori, y el de Atlanta, Wilton D. Gregory.

Aparte del último, también él en el pasado presidente de la Conferencia Episcopal y clasificado entre los progresistas fervorosos, los otros dos eran, como Chaput, "ortodoxos afirmativos", muy decididos en la afirmación de la presencia de la Iglesia Católica en la sociedad, sin compromisos ni disoluciones.

Pero al final la Congregación para los Obispos ha optado por Chaput en lugar de Kurtz, prefiriendo promover rápidamente al primero a Filadelfia, en lugar de esperar que el cardenal George deje libre a Chicago para él, dentro de un par de años.

El sábado 2 de julio, recibido en audiencia por Benedicto XVI, el prefecto de la Congregación, el cardenal Marc Ouellet, ha entonces propuesto el nombramiento de Chaput, que el Papa ha aprobado de buena gana. 

Con Chaput en Filadelfia, sede tradicionalmente honrada también por el capelo cardenalicio, el vértice del episcopado de Estados Unidos está así cada vez más firmemente ocupado por personas que están muy en sintonía con el papa Joseph Ratzinger y que son conocidas y estimadas por él.

Basta citar, entre éstos, al arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, y al de Los Ángeles, José H. Gómez, éste último vinculado con Chaput a través de una fuerte amistad.

Desde el otoño pasado Dolan es también presidente de la Conferencia Episcopal. Para su elección, en el voto final, han sido determinantes los votos reunidos anteriormente por el mismo Chaput.

Luego del anuncio público del nombramiento, el 19 de julio, el nuevo arzobispo de Filadelfia ha concedido su primera entrevista a www.chiesa, que en el pasado ya ha dado eco a sus intervenciones.

Aquí la presentamos a continuación. En un cierto punto Chaput menciona, sin citar, las últimas líneas de una novela de Thornton Wilder, "El puente de San Luis Rey", ganador del Premio Pulitzer en 1928.

Son las palabras que la abadesa de un convento de Lima, en Perú, dice moviendo los hilos de toda la historia (la del colapso de un puente que se derrumba arrastrando a la muerte a algunas personas, y la posterior investigación de un fraile franciscano que busca una respuesta sobre el por qué se muere):

"Hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos, y el puente es el amor, el único sobreviviente, el único significado".

Sandro Magister

www.chiesa

 



"UN NUEVO TIPO DE TIERRA DE MISIÓN"

Entrevista con Charles J. Chaput



P: Usted vino a Roma el 29 de junio para asistir a la ceremonia de imposición del palio a su amigo José Horacio Gómez, nuevo arzobispo metropolitano de Los Ángeles. El año que viene usted tendrá que ir a Filadelfia. ¿Usted estaba esperando esto?
 
R: El arzobispo Gómez es un buen amigo desde los días que servíamos juntos en Denver. No creo que nadie pueda "esperar" una responsabilidad como conducir la Iglesia en Los Ángeles o Filadelfia. Pero de alguna manera el arzobispo Gómez debe haber sido una elección lógica para el Santo Padre, a causa de sus capacidades y antecedentes. No estoy seguro que eso sea cierto respecto a mí. 
 
Todavía estoy procesando mi designación para la diócesis de Filadelfia. En cierta forma es irreal. Viví y enseñé en Pennsylvania durante años, cuando era sacerdote. Fue una época muy feliz en mi vida. Pero todo mi ministerio como obispo ha transcurrido en el oeste de Estados Unidos, en Dakota del Sur y en  Colorado. El estilo de vida de la Iglesia allí es de alguna manera diferente al del estilo del Este, pues es más directo e informal; es menos clerical. Yo podría darle a usted tres o cuatro buenos motivos que expliquen por qué soy una elección poco plausible para un lugar como Filadelfia, la cual es realmente una de las grandes ciudades de Estados Unidos con una gran historia católica. Pero yo no tomo esas decisiones, las toma el Santo Padre. Confío en su juicio, y estoy muy agradecido por esta confianza.
 
P: La impresión sería que Benedicto XVI, al elegirlo personalmente, espera de usted grandes cosas. 
 
R: Pienso que él espera de mí lo que espera de de cada uno de sus hermanos obispos: la humildad y valentía para servir bien a la Iglesia local; predicar a Jesucristo sin perturbaciones; y profundizar la fe del pueblo. La Iglesia no se define según sus problemas, éstos deben ser reconocidos y tratados con honestidad, y todo aquel que ha sido lastimado por personas que representan a la Iglesia merece el respaldo y la asistencia especial de la comunidad católica. 
 
Pero el carácter de la Iglesia en todas partes y en cada época está determinado por la calidad de sus sacerdotes y de su pueblo. La Iglesia en Filadelfia tiene una frondosa reserva de bondad. He conocido y trabajado con sacerdotes de Filadelfia, y los admiro mucho. Un obispo debe ser un hermano para sus sacerdotes, no sólo de palabra, sino en forma sustancial, y yo haré todo lo que pueda para estar presente con los hombres que comparten el don del sacerdocio. He tratado de hacer eso en Denver. Esta diócesis tiene un gran presbiterado, muchos hombres realmente buenos, y sé que lo mismo es verdad de Filadelfia.
 
He tenido el beneficio, a través de mi sacerdocio, de muchas amistades laicas y de colegas. Supongo que es en parte por mi personalidad y en parte por mi formación capuchina. De cualquier manera, estoy dispuesto a encontrarme con el pueblo en las parroquias de Filadelfia. Es allí donde reside verdaderamente la vida de la Iglesia. Tengo mucha confianza en la capacidad y buena voluntad de los fieles laicos, en Filadelfia y en todas las demás diócesis.
 
P: Parece que una nueva camada de obispos se está consolidando en Estados Unidos, ni "liberal" ni temerosa del mundo, ortodoxa pero “proactiva”. ¿Usted es uno de ellos?
 
R: Espero ser lo que Dios quiere y lo que la Iglesia local necesita. Los etiquetamientos son engañosos, ya que dan a las personas una excusa para no pensar. 
 
P: "Es mejor ser rechazado que ignorado", como dijo alguna vez el cardenal Camillo Ruini?
 
R: Bien, supongo que es cierto. El cardenal Ruini es un gran hombre de Iglesia con una comprensión muy aguda de la naturaleza humana. Pero es todavía mejor ser "efectivo y olvidado". Todos nosotros seremos olvidados de alguna manera, por eso debemos también ser efectivos. El único que debe acordarse de nosotros es Dios, y lo único que en definitiva importa es ser efectivo en el modo que amamos. 
 
Desde hace pocos años vuelvo a leer las últimas líneas de la novela de Thornton Wilder, "El puente de San Luis Rey". Démosles una ojeada. Merecen ser investigadas.
 
P: Los católicos son una cuarta parte de la población que reside en Estados Unidos. ¿Cuánto impacto provocan en la sociedad, en la cultura y en los medios de comunicación?
 
R: Los católicos han desempeñado un gran rol en la configuración de Estados Unidos, desde Charles Carroll – el único firmante católico de la Declaración de la Independencia – en adelante. Pero ello no ha sido fácil. Estados Unidos nunca ha estado realmente cómoda con el contenido de la creencia católica. Los católicos han intentado ser aceptados por las corrientes dominantes estadounidenses en proporción inversa a la forma seria que ellos viven su fe. Obviamente, hay una gran cantidad de excepciones a esa regla, pero con demasiada frecuencia esto sigue siendo cierto.
 
P: ¿Y en la política?
 
R: Especialmente en la política. Robert Casey, el ex gobernador de Pennsylvania, es uno de los más grandes héroes. El país podría utilizar una mayor cantidad de hombres y mujeres, católicos como él, en el servicio público.
 
P: El arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, quien es también presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, tiene una presencia muy habitual en los medios de comunicación. Usted también escribe, debate e inclusive confronta con las autoridades políticas. En Europa esto sería llamado la "interferencia" de la Iglesia, y algunos protestarían.
 
R: Europa está modelada, en parte, por las Guerras de Religión, así como también por el legado de la Revolución Francesa, su anticlericalismo y su desconfianza básica respecto a la religión. Esa es una carga que la mayoría de los estadounidenses no comprenden. La Revolución Americana fue una criatura diferente, y tuvo lugar en un ambiente profundamente cristiano protestante. Muchos de los Padres Fundadores fueron cristianos. John Courtney Murray observó una vez que inclusive cuando los estadounidenses no creen, lo que ellos profesan es una forma amistosa de desinterés. La viva hostilidad a la religión que se encuentra en Europa es ajena a Estados Unidos. O al menos lo ha sido hasta hace poco. 
 
P: En comparación con Europa, Estados Unidos me parece mucho más religioso. ¿Es realmente así? ¿O el desierto de la incredulidad también avanza allí?
 
R: En la superficie es verdad. Los estadounidenses están generalmente mucho más inclinados a la fe religiosa que los europeos. Y eso no es algo superficial. Muchos millones de estadounidenses toman en serio su fe y practican sinceramente su cristianismo. No se puede entender realmente a Estados Unidos fuera de sus raíces influidas por el cristianismo. 
 
Pero hay un pragmatismo en el modo de ser americano, una base de materialismo y de capacidad de adquirir que trabaja contra el Evangelio. Por eso una gran cantidad de estadounidenses tienen el hábito de creer sin entender todo lo que ello implica y sin permitir que su fe configure realmente sus vidas.
 
P: ¿Cómo describiría usted al catolicismo en Estados Unidos? ¿Cuáles serían sus características distintivas? 
 
R: Siempre ha sido una fe inmigrante, minoritaria. Eso explica su vigor y su extrema disponibilidad para asimilar y concordar. La cultura estadounidense tiene una gran capacidad para homogeneizar y asimilar a los recién llegados. Eso no es totalmente malo. Estados Unidos es fundamentalmente una nación de inmigrantes, pero eso puede desembocar en una población con creencias descoloridas.
 
P: La "nueva evangelización" es uno de los programas claves del papa Benedicto. ¿Es también válida para Estados Unidos? ¿Con qué características específicas?
 
R: Denver es casi un ícono para la “nueva evangelización”. Es un mérito suyo que mi predecesor en Denver, el cardenal J. Francis Stafford, haya visto eso muy claramente. Denver es un ambiente profundamente secular: educado, joven, moderno, de mentalidad independiente, con una historia de débiles raíces religiosas. Es una nueva especie de territorio de misión, con muchas personas que o bien no se interesan por la cuestión religiosa, o bien piensan que ellos son “post-cristianos” sin encontrarse realmente alguna vez con el Evangelio. En general, Estados Unidos se está orientando en esa dirección. Evangelizar ese ambiente será la tarea de la próxima generación de creyentes.
 
P: En el "atrio de los gentiles" en Estados Unidos, ¿hay no-creyentes con quienes hay un diálogo fructífero y amistoso? ¿Podría usted mencionar algunos nombres?
 
R: Estoy seguro que hay muchas personas como esas, pero otros obispos están mucho más experimentados que yo en esa clase de diálogo. 
 
P: ¿Quiénes son sus "maestros" de referencia, aquéllos que más han influido en usted?
 
R: San Agustín y san Francisco. Usted no puede encontrar a nadie mejor que ellos.
 
Estoy profundamente agradecido al padre Ronald Lawler, O.F.M. Cap., quien me enseñó filosofía en la universidad. Él produjo un gran impacto en mi forma de pensar. Cuando yo estudiaba teología como seminarista, aprendí muchísimo del padre Robert McCreary, O.F.M. Cap., quien también produjo el mismo impacto significativo en mi vida y en mi forma de pensar. 
 
En términos de liderazgo de la Iglesia, como joven sacerdote capuchino, tuve un gran respeto y reverencia por el papa Pablo VI, y todavía le rindo honores como uno de mis héroes. Y por supuesto, estoy profundamente agradecido tanto al papa Juan Pablo II como al papa Benedicto por sus extraordinarios magisterios y por su vigor apostólico. 
 
P: ¿Qué es lo que más le impresiona del magisterio del papa Benedicto?
 
R: El genio coherente de su pensamiento – realmente no sé cómo lo sustenta -- y el desarrollo orgánico de su vida, desde ser perito en el Vaticano II hasta su servicio actual como Papa. 
 
P: ¿Y respecto a su estilo para guiar a la Iglesia?
 
R: Vengo de una pequeña diócesis muy lejana a Roma. No puedo imaginar las cargas transportadas por este o por aquel hombre en la Cátedra de Pedro. Sé muy bien que Benedicto XVI es un gran pastor y un gran discípulo de Jesucristo; es un hombre que conoce el sentido del sufrimiento y que aún así irradia la alegría del Evangelio. El "estilo" correcto para cualquier sacerdote es vivir in persona Christi. Yo pienso que Benedicto encarna lo que esas palabras significan en una forma verdaderamente conmovedora.



El último discurso del arzobispo Chaput publicado por www.chiesa:

> Cuando el tribunal del mundo condena a la Iglesia por herejía (25.8.2010)

Su crítica al modelo kennedyano de relaciones entre la Iglesia y el Estado:

> ¿La doctrina del católico Kennedy? Mejor olvidarla (2.3.2010)

Un manifiesto emblemático de la nueva línea "afirmativa" de los obispos estadounidenses, firmado por Chaput, Dolan y otros: 

> La "Declaración de Manhattan": el manifiesto que remece Estados Unidos(25.11.2009)

Uno de los momentos de confrontación crítica entre Chaput y el actual presidente estadounidense:

> El hacha del obispo sobre Obama. Y sobre la curia vaticana (8.10.2009)

La recensión del libro de Chaput "Render Unto Caesar", sobre la misión de la Iglesia Católica en la sociedad:

> De qué modo los católicos deben hacer política. El memorando de Denver(13.8.2008)


Traducción en español de José Arturo Quarracino, Buenos Aires, Argentina.

From the Prairie to the Atlantic Coast. The New Bishops Stateside

dominicanus #homilies in English

After Scola goes to Milan, now Chaput is going to Philadelphia. Step by step, the appointments of Benedict XVI are remodeling the leadership of the foremost countries of worldwide Catholicism. An interview with the newly elect 

 

charles j. chaput

 

ROME, July 19, 2011 – The appointment, made public today, of Charles J. Chaput as the new archbishop of Philadelphia, is a further step forward in the journey undertaken by Benedict XVI to remodel according to his own standards the leadership of the Catholic Church in the United States, as he has already done in other countries.

Chaput, 67, born to a farming family in Kansas, a member of the Prairie Band Potawatomi tribe, a Franciscan of the Capuchin order, has been the bishop of Denver, Colorado since 1997. And before that he was the bishop of Rapid City, South Dakota. His arrival at the head of one of the oldest and most prestigious dioceses of the Atlantic coast of the United States is a novelty even from the geographical point of view.

That Chaput was a candidate for an important episcopal see had been in the air for some time. But even as late as the end of last June, his expected destination was another, Chicago, as coadjutor with right of succession to the archbishop in office, Cardinal Francis E. George, a former president of the episcopal conference of the United States.

Until June 30, for Philadelphia – in the place of Cardinal Justin F. Rigali, near retirement age – the leading candidate at the Vatican congregation for bishops was the current bishop of Louisville, Joseph E. Kurtz.

Nonetheless, Chaput was second on the list. And after him came the bishop of Bridgeport, William E. Lori, and the bishop of Atlanta, Wilton D. Gregory.

Apart from the last one, also a past president of the episcopal conference and classified among the lukewarm progressives, the other two were, like Chaput, "affirmatively orthodox," very decisive in asserting the presence of the Catholic Church in society, without compromise or dilution.

But at the last moment, the congregation for bishops opted for Chaput instead of Kurtz, preferring to promote the former to Philadelphia immediately instead of waiting for Cardinal George to leave Chicago free for him, in a couple of years.

On Saturday, July 2, in an audience with Benedict XVI, the prefect of the congregation, Cardinal Marc Ouellet, therefore proposed the appointment of Chaput, which the pope gladly approved.

With Chaput in Philadelphia, a see traditionally honored with the cardinal's hat, the upper echelon of the episcopate of the United States is thus more and more solidly occupied by persons in close harmony with pope Joseph Ratzinger, and known and respected by him.

It should be enough to mention, among these, the archbishop of New York, Timothy Dolan, and the archbishop of Los Angeles, José H. Gómez, the latter linked with Chaput by a close friendship.

Since last autumn, Dolan has also been president of the episcopal conference. And for his election, in the final ballot, the votes previously received by Chaput himself were decisive.

After the public proclamation of his appointment, on July 19, the new archbishop of Philadelphia granted his first interview to www.chiesa, which has featured his writings and speeches in the past.

The interview is presented below. At a certain point, Chaput refers to the last lines of a novel by Thornton Wilder, "The Bridge of San Luis Rey," which won him the Pulitzer Prize in 1928.

They spoken by the abbess of a convent in Lima, Peru, and tie together the threads of the entire story (that of the collapse of a suspension bridge and the death of a few people, and the successive investigation by a Franciscan friar in search of an answer for why they died):

"There is a land of the living and a land of the dead and the bridge is love, the only survival, the only meaning".

Sandro Magister

www.chiesa



"A NEW KIND OF MISSION TERRITORY"

Interview with Charles J. Chaput



Q: You came to Rome on June 29 to attend the pallium ceremony for your friend José Horacio Gómez, new Metropolitan Archbishop of Los Angeles. Next year you will have to come for Philadelphia. Were you expecting this?
 
A: Archbishop Gomez is a good friend from our days serving together in Denver. I don’t think anyone can “expect” a responsibility like leading the Church in Los Angeles or Philadelphia. But in some ways Archbishop Gomez must have been a logical choice for the Holy Father because of his abilities and background. I’m not sure that’s true about me.
 
I’m still processing the appointment to Philadelphia. In some ways it’s unreal. I did live and teach in Pennsylvania for years as a young priest. It was a very happy time in my life. But my whole ministry as a bishop has been spent in the American West, in South Dakota and Colorado. The style of Church life there is somewhat different from the East; more direct and informal; less clerical. I could give you three or four good reasons why I’m an implausible choice for a place like Philadelphia, which is really one of America’s great cities with a great Catholic history. But I don’t make those decisions. The Holy Father does. I trust his judgment, and I’m very grateful for his confidence.
 
Q: The impression might be that Benedict XVI, by personally appointing you, expects from you great things.
 
A: I think he expects from me what he expects from every one of his brother bishops: the humility and courage to serve the local Church well; to preach Jesus Christ without embarrassment; and to deepen the faith of the people. The Church is not defined by her problems. These need to be acknowledged and dealt with honestly, and anyone hurt at the hands of persons representing the Church deserves the support and special assistance of the Catholic community.
 
But the character of the Church everywhere, in every age, is determined by the quality of her priests and people. The Church in Philadelphia has a huge reservoir of goodness. I’ve known and worked with Philadelphia priests, and I very much admire them. A bishop needs to be a brother to his priests, not just in word, but in substance, and I’ll do everything I can to be present to the men who share the gift of priesthood. I’ve tried to do that in Denver. Denver has a great presbyterate, so many really good men; and I know the same is true of Philadelphia.
 
I’ve also had the benefit, throughout my priesthood, of many lay friendships and colleagues – I suppose that’s partly my personality and partly my Capuchin formation. Either way, I’m eager to meet the people in the parishes of Philadelphia. That’s where the life of the Church really resides. I have a lot of trust in the ability and good will of the lay faithful, in Philadelphia and everywhere else.
 
Q: It seems that a new brand of bishops is solidifying in the United States, neither "liberal" nor afraid of the world, orthodox but “proactive.” Are you too one of those?
 
A: I hope I’m what God wants and the local Church needs. Labels are misleading. They give people an excuse not to think. 
 
Q: "Better rejected than ignored,” as Cardinal Camillo Ruini once said?
 
A: Well, I suppose that’s true. Cardinal Ruini is a great churchman with a pretty keen grasp of human nature. But it’s even better to be “effective and forgotten.” We’ll all of us be forgotten anyway, so we might as well be effective. The only one who needs to remember us is God, and the only thing that finally matters is to be effective in the way we love. 
 
Every few years I reread the last lines of Thornton Wilder’s novel, "The Bridge of San Luis Rey." Look them up. They’re worth the search.
 
Q: Catholics are a quarter of the population in the United States. How much impact do they have in society, culture and the media?
 
A: Catholics have played a very big role in shaping America, from Charles Carroll – the only Catholic signer of the Declaration of Independence – onward. But it hasn’t been easy. America has never really been comfortable with the content of Catholic belief. Catholics have tended to be accepted by the American mainstream in inverse proportion to how seriously they live their faith. Obviously lots of exceptions exist to that rule, but it’s still too often true.
 
Q: And in politics?
 
A: Especially in politics. Pennsylvania’s late Governor Robert Casey is one of my great heroes. The country could use a lot more Catholic men and women like him in public service.
 
Q: The Archbishop of New York Timothy Dolan, who is also President of the United States Catholic Bishops’ Conference, is usually very present in the media. You as well write, debate and even confront political authorities. In Europe this would be called the Church’s “interference,” and some would protest.
 
A: Europe is shaped, in part, by the Wars of Religion, as well as the legacy of the French Revolution, its anti-clericalism and its basic distrust of religion. That’s a burden most Americans don’t understand. The American Revolution was a different creature, and it took place in a deeply Protestant Christian environment. Many of the Founders were themselves Christians. John Courtney Murray once observed that even when Americans don’t believe, it’s a friendly kind of disinterest. The vivid hostility to religion you find in Europe is alien to America. Or at least it has been until recently. 
 
Q: In comparison with Europe, the United States seems to me much more religious. Is it really so? Or the desert of incredulity also advances?
 
A: On the surface, that’s true. Americans are generally much more inclined to religious faith than Europeans. And it’s not just superficial. Many millions of Americans do take their faith seriously and do sincerely practice their Christianity. You really can’t understand the United States outside its Christian-influenced roots. 
 
But there’s a pragmatism to the American character, an underside of materialism and acquisitivness, that works against the Gospel. So a lot of Americans have the habit of belief without understanding its implications and without letting their faith really shape their lives.
 
Q: How would you describe Catholicism in the US? What would be its distinctive characteristics?
 
A: It’s always been an immigrant, minority faith. That accounts for both its vigor, and its over-eagerness to assimilate and fit in. American culture has a huge capacity to homogenize and digest newcomers. That’s not all bad. America is fundamentally a nation of immigrants. But it can result in a population with bleached-out beliefs.
 
Q: The "new evangelization" is one of Pope Benedict’s key programs. Is it valid also for the US? With what specific characteristics?
 
A: Denver is almost an icon for the “new evangelization.” To his credit, my predecessor in Denver, Cardinal J. Francis Stafford, saw that very early. Denver is a deeply secular environment: educated, young, modern, independent-minded, with a history of weak religious roots. It’s a new kind of mission territory, with many people who are either disinterested in religion, or who think they’re “post-Christian” without ever really encountering the Gospel. America is generally trending in that direction. Evangelizing that environment will be the task of the next generation of believers.
 
Q: In the "courtyard of the gentiles" in the United States, are there nonbelievers with whom there is a fruitful, friendly dialogue? Could you mention any names?
 
A: I’m sure there are many such persons, but other bishops are far more experienced than I am in that kind of dialogue. 
 
Q: Who are your "teachers" of reference, those who have influenced you the most?
 
A: Augustine and Francis. You can’t do better than that.
 
I’m deeply grateful to Father Ronald Lawler, O.F.M. Cap., who taught me philosophy in college. He had a very big impact on my thinking. When I studied theology as a seminarian, I learned a great deal from Father Robert McCreary, O.F.M. Cap., who also made the same kind of significant impact on my life and my thinking. 
 
In terms of Church leadership, as a young Capuchin priest, I had a great respect and reverence for Pope Paul VI, and still honor him as one of my heroes. And, of course, I’m deeply grateful to both Pope John Paul II and Pope Benedict for their extraordinary magisterium and apostolic energy. 
 
Q: What impresses you the most in Pope Benedict’s magisterium?
 
A: The consistent genius of his thought – I really don’t know how he sustains it –- and the organic development of his life from peritus at Vatican II to his service now as Pope. 
 
Q: And regarding his style for guiding the Church?
 
A: I’m coming from a little diocese a long way from Rome. I can’t imagine the burdens carried by this or any other man in the Chair of Peter. I do know that Benedict XVI is a great pastor and a great disciple of Jesus Christ; a man who knows the meaning of suffering and who still radiates the joy of the Gospel. The right “style” for any priest is to live in persona Christi. And I think Benedict embodies what those words mean in a very moving way.



The last speech by Archbishop Chaput reprinted on www.chiesa:

> When the Tribunal of the World Condemns the Church for Heresy (25.8.2010)

His criticism of the Kennedy model of relations between Church and state:

> The Doctrine of the Catholic Kennedy? Worthless (2.3.2010)

A manifesto emblematic of the new "affirmative" stance of the American bishops, signed by Chaput, Dolan, and others: 

> The "Manhattan Declaration": The Manifesto That's Shaking America(25.11.2009)

One of the moments of critical confrontation between Chaput and the current American president: 

> The Bishop's Ax Falls on Obama. And on the Vatican Curia (8.10.2009)

A review of Chaput's book "Render Unto Caesar," on the mission of the Catholic Church in society:

> How to Conduct Politics as Catholics. The Denver Memorandum
 (13.8.2008)


English translation by Matthew Sherry, Ballwin, Missouri, U.S.A

De la prairie à la côte atlantique. Les nouveaux évêques américains

dominicanus #Il est vivant !

Après Scola à Milan, voici Chaput à Philadelphie. Pas à pas, les nominations décidées par Benoît XVI remodèlent les instances dirigeantes dans les pays phares du catholicisme mondial. Une interview au nouvel élu 

 

charles-j.-chaput.jpg

 

ROME, le 19 juillet 2011 – La nomination de Charles J. Chaput comme archevêque de Philadelphie, rendue publique aujourd'hui, est un nouveau pas en avant dans la démarche entreprise par Benoît XVI pour remodeler conformément à ses idéFRes les instances dirigeantes de l'Église catholique aux États-Unis, comme cela a déjà été fait dans d'autres pays. 

Chaput, 67 ans, est né dans une famille paysanne du Kansas et appartient à la tribu indienne des Prairie Band Potawatomi. Franciscain de l'ordre des capucins, il était depuis 1997 évêque de Denver, dans l'état du Colorado. Précédemment, il avait été évêque de Rapid City, dans le Dakota du Sud. Son arrivée à la tête de l'un des diocèses les plus anciens et les plus prestigieux de la côte atlantique des États-Unis est une nouveauté également au point de vue géographique. 

La nomination de Chaput à un siège épiscopal important était dans l'air du temps. Mais on prévoyait encore, à la fin du mois de juin dernier, qu'il partirait pour une autre destination, Chicago, en tant que coadjuteur avec droit de succession de l'archevêque actuel, le cardinal Francis E. George, avant-dernier président de la conférence des évêques des États-Unis. 

A la congrégation vaticane pour les évêques, le candidat numéro un pour remplacer à Philadelphie le cardinal Justin F. Rigali – proche de la retraite puisqu'il a dépassé les limites d'âge – était jusqu'au 30 juin l'actuel évêque de Louisville, Joseph E. Kurtz. 

Mais Chaput était le deuxième sur la liste. Après lui venaient l'évêque de Bridgeport, William E. Lori, et celui d'Atlanta, Wilton D. Gregory. 

Ce dernier, qui a également été président de la conférence des évêques dans le passé, est rangé parmi les progressistes tièdes. Mais les deux autres sont, comme Chaput, des "orthodoxes proactifs", bien décidés à affirmer la présence de l'Église catholique au sein de la société, sans compromis ni atténuations. 

Mais, au dernier moment, la congrégation pour les évêques a opté pour Chaput plutôt que pour Kurtz, préférant promouvoir tout de suite le premier à Philadelphie au lieu d'attendre que le cardinal George lui laisse la place à Chicago, dans deux ans. 

Samedi 2 juillet, reçu en audience par Benoît XVI, le préfet de la congrégation, le cardinal Marc Ouellet, a donc proposé la nomination de Chaput, que le pape a volontiers approuvée. 

Avec cette nomination de Chaput à Philadelphie, siège qui est traditionnellement honoré du chapeau cardinalice, les principaux postes de l'épiscopat des États-Unis sont de plus en plus solidement occupés par des hommes très en accord avec les idées du pape Joseph Ratzinger, qui les connaît et les estime. 

On se bornera à citer, parmi eux, l'archevêque de New-York, Timothy Dolan, et celui de Los Angeles, José H. Gómez, qui est un grand ami de Chaput. 

Depuis l'automne dernier, Dolan est également président de la conférence des évêques des États-Unis. Pour son élection, les votes qui s'étaient précédemment portés sur Chaput lui-même ont été déterminants au moment du vote final. 

Après l'annonce publique de sa nomination, le 19 juillet, le nouvel archevêque de Philadelphie a accordé sa première interview à www.chiesa qui, dans le passé, s'est déjà fait l'écho de ses interventions. 

On peut la lire ci-dessous. À un moment donné, Chaput fait allusion aux dernières lignes d'un roman de Thornton Wilder, "The bridge of San Luis Rey", qui a obtenu le prix Pulitzer en 1928. 

Ces dernières lignes sont les propos que tient l'abbesse d'un couvent de Lima, au Pérou, en conclusion de toute l'histoire (celle de l'écroulement d'un pont suspendu qui a entraîné la mort de plusieurs personnes, et de l'enquête menée ultérieurement par un moine franciscain qui cherche une réponse à la question de savoir pourquoi l'on meurt) : 

"Il y a une terre des vivants et une terre des morts ; et le pont c'est l'amour, seule survie, seul sens".

Sandro Magister

www.chiesa




"UN TERRITOIRE DE MISSION D'UN NOUVEAU GENRE" 

Entretien avec Charles J. Chaput  



Q : Monseigneur, vous êtes venu à Rome le 29 juin dernier pour assister à la cérémonie de remise du pallium à votre ami José Horacio Gómez, nouvel archevêque métropolitain de Los Angeles. Maintenant, c'est votre tour, pour le diocèse de Philadelphie. Est-ce que vous l'espériez ? 

R : Monseigneur Gomez est l'un de mes bons amis depuis l'époque où nous servions ensemble à Denver. Je ne pense pas que qui que ce soit puisse “espérer” une responsabilité telle que la conduite de l'Église à Los Angeles ou à Philadelphie. Mais, d'une certaine manière, choisir Monseigneur Gomez a dû paraître logique au Saint-Père, en raison de ses capacités et de son expérience. Je ne suis pas sûr que ce soit vrai dans mon cas. 

Je suis encore en train de réfléchir à ma nomination comme archevêque de Philadelphie. Par certains côtés, elle a quelque chose d'irréel. J'ai vécu et enseigné en Pennsylvanie pendant plusieurs années lorsque j'étais un jeune prêtre. Cette période de ma vie a été très heureuse. Mais tout mon ministère en tant qu'évêque a eu pour cadre l'Ouest des États-Unis, que ce soit dans le Dakota du Sud ou dans le Colorado. Dans cette région, le style de l'Église est assez différent de ce qu'il est dans l'Est : plus direct et plus informel, moins clérical. Je pourrais vous donner trois ou quatre bonnes raisons qui font qu'il n'était pas évident de me désigner pour un endroit comme Philadelphie, qui est vraiment l'une des métropoles américaines ayant un grand passé catholique. Mais ce n'est pas moi qui prends ces décisions. C'est le Saint-Père. J'ai confiance en son jugement et je lui suis très reconnaissant de la confiance qu'il me témoigne. 

Q : On peut avoir l'impression que Benoît XVI, en vous désignant personnellement, attend de vous de grandes choses. 

R : Je crois qu'il attend de moi ce qu'il attend de chacun de ses frères évêques : l'humilité et le courage de bien servir l'Église locale ; de prêcher Jésus-Christ sans timidité et d'approfondir la foi des gens. On ne définit pas l'Église par ses problèmes. Il faut les admettre et les traiter honnêtement ; quiconque est blessé par des personnes qui représentent l'Église mérite de recevoir le soutien et l'aide spéciale de la communauté catholique. 

Mais le caractère de l'Église, en tous lieux et en tous temps, est déterminé par la qualité de ses prêtres et de ses fidèles. L'Église de Philadelphie dispose d'une énorme capacité à faire le bien. J'ai connu des prêtres de Philadelphie et j'ai travaillé avec eux, je les admire beaucoup. Un évêque a besoin d'être un frère pour ses prêtres, pas simplement en paroles mais aussi de manière concrète et je ferai tout ce que je pourrai pour être présent auprès des hommes qui partagent avec moi le don de la prêtrise. C'est ce que j'ai essayé de faire à Denver. À Denver la communauté des prêtres est excellente, il y a beaucoup d'hommes d'une grande qualité ; je sais que c'est pareil à Philadelphie. 

J'ai également bénéficié, tout au long de ma vie de prêtre, d'un grand nombre d'amis et de collègues laïcs – je suppose que cela tient en partie à ma personnalité et en partie à ma formation de capucin. Quoi qu'il en soit, je suis impatient de rencontrer les gens des paroisses de Philadelphie. C'est là que se trouve la vraie vie de l'Église. J'ai une grande confiance dans le talent et la bonne volonté des fidèles laïcs, à Philadelphie et partout ailleurs. 

Q : Il semble qu'une nouvelle variété d'évêques soit en train de se renforcer aux Etats-Unis ; ils ne sont ni "liberal" ni effrayés par le monde, ils sont orthodoxes mais “proactifs.” Êtes-vous de ceux-là ? 

R : J'espère que je suis ce que Dieu veut et aussi ce dont l'Église locale a besoin. Les étiquettes sont trompeuses. Elles donnent aux gens une excuse pour ne pas penser. 

Q : "Il vaut mieux être contesté qu'insignifiant,” comme l'a dit un jour le cardinal Camillo Ruini ?  

R : Je pense que c'est vrai. Le cardinal Ruini est un grand homme d'Église et il a une perception assez fine et aiguë de la nature humaine. Mais ce qui est encore mieux, c'est d'être “efficace et oublié.” Nous serons tous oubliés, de toute façon, donc nous ferions aussi bien d'être efficaces. Le seul qui ait à se souvenir de nous, c'est Dieu, et la seule chose qui compte, en définitive, c'est d'être efficaces dans notre façon d'aimer. 

De temps en temps, je relis les dernières lignes du roman de Thornton Wilder, "The Bridge of San Luis Rey." Jetez-y un coup d'œil. Cela en vaut la peine. 

Q : Les catholiques représentent un quart de la population des États-Unis. Quelle est l'importance de leur impact sur la société, la culture et les médias ? 

R : Les catholiques ont très largement contribué à modeler l'Amérique, depuis Charles Carroll – le seul signataire catholique de la Déclaration d'Indépendance – jusqu'à aujourd'hui. Mais cela n'a pas été facile. L'Amérique n'a jamais été vraiment à l'aise avec le contenu de la foi catholique. Le courant majoritaire des Américains a eu tendance à accepter les catholiques en raison inverse du sérieux avec lequel ils vivaient leur foi. Il existe évidemment un grand nombre d'exceptions à cette règle, mais elle est encore trop souvent vraie. 

Q : Et en politique ? 

R : Particulièrement en politique. Robert Casey, le gouverneur de Pennsylvanie aujourd'hui disparu, est l'un des hommes que j'admire le plus. Le pays pourrait employer beaucoup plus d'hommes et de femmes catholiques comme lui dans le service public. 

Q : L'archevêque de New-York Timothy Dolan, qui est également président de la conférence des évêques catholiques des États-Unis, est habituellement très présent dans les médias. Vous-même, vous intervenez par écrit, en participant à des débats et même en affrontant les autorités politiques. En Europe ce comportement serait qualifié d'“ingérence” de l'Église et il provoquerait des protestations. 

R : L'Europe a été modelée, partiellement, par les Guerres de Religion et aussi par ces héritages de la Révolution française que sont son anticléricalisme et sa méfiance fondamentale vis-à-vis de la religion. C'est un poids du passé que la plupart des Américains ne comprennent pas. La Révolution Américaine a été un phénomène différent et elle a eu lieu dans un contexte profondément chrétien et protestant. Beaucoup des Pères Fondateurs étaient eux-mêmes chrétiens. John Courtney Murray a fait un jour remarquer que même lorsque les Américains ne sont pas croyants, leur absence d'intérêt est amicale. L'hostilité aiguë envers la religion que l'on trouve en Europe est étrangère à l'Amérique. Ou, tout du moins, elle l'était encore récemment. 

Q : Par comparaison avec l'Europe, les États-Unis paraissent beaucoup plus religieux. Est-ce vraiment le cas ? Ou bien le désert de l'incrédulité y gagne-t-il également du terrain ? 

R : Si l'on se fie aux apparences, c'est vrai. D'une manière générale, les Américains sont beaucoup plus enclins à la foi religieuse que les Européens. Mais ce n'est pas seulement une apparence. Des millions et des millions d'Américains prennent vraiment leur foi au sérieux et ils pratiquent sincèrement leur christianisme. On ne peut pas vraiment comprendre les États-Unis si l'on ne tient pas compte de leurs racines influencées par le christianisme. 

Cependant il y a, dans le caractère des Américains, un pragmatisme, un fond de matérialisme et d'instinct de possession, qui agit contre l'Évangile. C'est pour cette raison que beaucoup d'Américains ont l'habitude d'avoir une croyance sans se rendre compte de ce qu'elle implique et sans laisser leur foi modeler véritablement leur vie. 

Q : Comment décririez-vous le catholicisme aux États-Unis ? Quelles seraient ses caractéristiques spécifiques ? 

R : Aux États-Unis, le catholicisme a toujours été une foi d'immigrants, une foi de minorités. C'est ce qui explique à la fois sa vigueur et sa très forte volonté de s'assimiler et de s'intégrer. La culture américaine a une aptitude extraordinaire à homogénéiser et à assimiler les nouveaux venus. Ce n'est pas quelque chose de tout à fait mauvais. Les États-Unis sont fondamentalement une nation d'immigrants. Mais cela peut donner comme résultat une population dont les croyances perdent de leur vigueur. 

Q : La "nouvelle évangélisation" est l'un des grands programmes du pape Benoît XVI. Est-elle également valable pour les États-Unis ? Avec quelles caractéristiques spécifiques ? 

R : Denver est presque un symbole pour la “nouvelle évangélisation”. Il faut reconnaître à mon prédécesseur à Denver, le cardinal J. Francis Stafford, le mérite de s'en être rendu compte très tôt. Denver constitue un environnement profondément sécularisé : c'est une ville cultivée, jeune, moderne, indépendante d'esprit, ayant des racines religieuses historiquement faibles. Il s'agit d'un territoire de mission d'un nouveau genre, où beaucoup de gens sont indifférents en matière de religion ou bien se considèrent comme “postchrétiens” sans jamais avoir de véritable contact avec l'Évangile. C'est la tendance générale aux Etats-Unis. Évangéliser cet environnement, ce sera la tâche de la prochaine génération de croyants. 

Q : Aux États-Unis, existe-t-il dans le "parvis des gentils" des non-croyants avec qui il y a un dialogue fructueux et amical ? Pouvez-vous citer des noms ? 

R : Je suis certain qu'il en existe un grand nombre, mais d'autres évêques ont beaucoup plus d'expérience que moi de ce genre de dialogue.  

Q : Qui sont vos "maîtres" de référence, ceux qui ont eu le plus d'influence sur vous ? 

R : Augustin et François. Il n'y a pas mieux. 

Mais je suis profondément reconnaissant au Père Ronald Lawler, O.F.M. Cap., qui a été mon professeur de philosophie à l'université. Il a eu un impact très fort sur ma pensée. Lorsque j'étudiais la théologie au séminaire, j'ai beaucoup appris du Père Robert McCreary, O.F.M. Cap., qui a eu le même genre d'impact significatif sur ma vie et sur ma pensée. 

En ce qui concerne les dirigeants de l'Église, j'ai eu, en tant que jeune prêtre capucin, beaucoup de respect et de révérence pour le pape Paul VI et je continue à l'honorer comme l'une des personnalités que j'admire le plus. Et, bien entendu, je suis profondément reconnaissant aux papes Jean-Paul II et Benoît XVI de leur extraordinaire magistère et de leur énergie apostolique. 

Q : Qu'est-ce qui vous impressionne le plus dans le magistère du pape Benoît XVI ? 

R : Le caractère constamment génial de sa pensée – je ne sais vraiment pas comment il la maintient à ce niveau – et le développement interne de sa vie depuis l'époque où il était expert au concile Vatican II jusqu'à son activité actuelle en tant que pape. 

Q : Et en ce qui concerne sa manière de diriger l'Église ? 

R : Je viens d'un petit diocèse qui est très loin de Rome. Je ne peux pas imaginer la charge que représente la Chaire de saint Pierre, pour lui ou pour n'importe quel autre homme. Je suis convaincu que Benoît XVI est un grand pasteur et un grand disciple de Jésus-Christ ; un homme qui sait ce que signifie la souffrance et qui rayonne pourtant de la joie de l'Évangile. Le bon “style” pour n'importe quel prêtre, c'est de vivre “in persona Christi”. Et je pense que Benoît XVI incarne de manière très émouvante le sens de cette expression.

 



Le dernier discours de l'archevêque Chaput repris par www.chiesa : 

> Quand le tribunal du monde condamne l'Église pour hérésie (25.8.2010)

Sa critique du modèle des relations entre l'Église et l'État élaboré par Kennedy : 

> La doctrine du catholique Kennedy? À oublier (2.3.2010)

Une déclaration typique de la nouvelle ligne "proactive" des évêques américains, signée par Chaput, Dolan et d'autres :  

> La "Déclaration de Manhattan": le manifeste qui secoue l'Amérique(25.11.2009)
 
L'un des moments de confrontation critique entre Chaput et l'actuel président américain : 

> La hache de l'évêque frappe Obama. Et la curie au Vatican (8.10.2009)

Le compte-rendu du livre de Chaput "Render Unto Caesar", consacré à la mission de l'Église catholique dans la société :

> Comment faire de la politique quand on est catholique. L'aide-mémoire de Denver (13.8.2008)


Traduction française par Charles de Pechpeyrou.

Homélie 16e Dimanche du Temps Ordinaire A 2011

dominicanus #Homélies Année A 2010-2011

Lien vers mon homélie de 2008 :

16 T.O.A 2008 - Le bon grain et l'ivraie dans le champ de la prière


Le Père Jean-Côme About commente l'Évangile du dimanche 17 juillet, seizième dimanche du temps ordinaire. Évangile selon saint Matthieu, chapitre 13, versets 24 à 43. 

 

16 TOA ev



Jésus proposa cette parabole à la foule : 
« Le Royaume des cieux est comparable à un homme qui a semé du bon grain dans son champ ».

Écoutez Radio Vatican : >> RealAudioMP3 

Lire le commentaire :

Nous poursuivons avec Jésus l’exploration du Royaume de Dieu. Et Jésus poursuit sa comparaison au travers de paraboles qui viennent l’exprimer. Car comment parler de ce Royaume en notre monde si peu préparé au divin ou qui semble s’en séparer de plus en plus. Seules des images paraboliques peuvent l’évoquer à notre esprit, et, sur terre, on ne peut parler du ciel qu’autrement qu’en images. 
Les trois images que Jésus utilise montrent quelque chose du paradoxe de la croissance du Royaume de Dieu en ce monde : le bon grain doit être récolté avec l’ivraie, le levain vient enfler la pâte et la plus petite graine donne le plus grand arbre. On a l’impression que la réalité s’oppose à la croissance du Royaume, ou du moins le contrecarre. Et c’est dans cette opposition que se révèle le Royaume.
Car sans le levain, la pâte ne peut lever mais elle peut être consommée comme cela fut le cas pour le départ d’Égypte. Ainsi la fête des pains sans levain est jointe à celle de la Pâque, instituant la non fermentation comme nécessaire à cette fête et allant jusqu’à considérer la fermentation comme un état de corruption. Jésus compare le Royaume à du levain faisant lever la toute pâte, sa parole donnant la signification et l’ampleur nécessaires à la Parole de Dieu transmise au peuple hébreu. Le levain de sa Pâque pénètre dans la pâte et fait advenir le Royaume. 
De même cette graine de moutarde, considérée comme la moindre en importance et qui est par ce fait dépréciée, elle devient un arbre majestueux où la création trouve refuge. 
Le Royaume semble prendre corps dans le paradoxe et c’est bien là l’œuvre de Dieu. Là où l’habitude humaine s’englue dans un conformisme, l’annonce de la présence et de la Parole de Dieu, vient fermenter et régénérer l’action créatrice du Royaume.
Mais il est nécessaire de laisser au Royaume le temps que Dieu prend pour sa création. La parabole de bon grain et de l’ivraie s’en fait l’écho. L’œuvre du Mauvais s’oppose à la venue du Royaume et se mêle à la Parole en brouillage continu dans sa compréhension. Son intérêt est là : que l’on arrache ce qui perverti le cœur de l’homme qui désire être droit, quitte à embarquer en même temps les droites et bonnes intentions du cœur. C’est pourquoi le maître de la récolte diffère le nettoyage jusqu’à la moisson : à vouloir être parfait on écarte la sainteté, l’amour de Dieu. La force de la volonté n’égalera jamais l’humilité de l’abandon, dans l’amour. Et c’est Dieu le maître du Royaume. 
L’amour dans la foi permet le discernement de ma volonté et de la sienne ; de mon monde parfait et de son Royaume; de mon salut propre et du salut du monde.
Seigneur, que j’accepte l’ivraie en moi pour ne pas te priver du bon grain que tu as semé en ma vie car c’est toi qui sais les séparer et ton amour l’accomplit. Que ma volonté s’abandonne à ta sainteté car tu désires tant que chacun ne se prive pas de ton Royaume.

Lectures 16e dimanche du Temps Ordinaire A

dominicanus #Liturgie de la Parole - Année A

Evangile de Jésus-Christ selon saint Matthieu (Mt 13, 24-43)

 

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13

 

24i  Jésus proposa cette parabole à la foule : « Le Royaume des cieux est comparable à un homme qui a semé du bon grain dans son champ.
25  Or, pendant que les gens dormaient, son ennemi survint ; il sema de l'ivraie au milieu du blé et s'en alla.
26  Quand la tige poussa et produisit l'épi, alors l'ivraie apparut aussi.
27  Les serviteurs du maître vinrent lui dire : 'Seigneur, n'est-ce pas du bon grain que tu as semé dans ton champ ? D'où vient donc qu'il y a de l'ivraie ?'
28  Il leur dit : 'C'est un ennemi qui a fait cela.' Les serviteurs lui disent :'Alors, veux-tu que nous allions l'enlever ?'
29  Il répond : 'Non, de peur qu'en enlevant l'ivraie, vous n'arrachiez le blé en même temps.
30  Laissez-les pousser ensemble jusqu'à la moisson ; et, au temps de la moisson, je dirai aux moissonneurs : Enlevez d'abord l'ivraie, liez-la en bottes pour la brûler ; quant au blé, rentrez-le dans mon grenier.' »
31  Il leur proposa une autre parabole : « Le Royaume des cieux est comparable à une graine de moutarde qu'un homme a semée dans son champ.
32  C'est la plus petite de toutes les semences, mais, quand elle a poussé, elle dépasse les autres plantes potagères et devient un arbre, si bien que les oiseaux du ciel font leurs nids dans ses branches. »
33  Il leur dit une autre parabole : « Le Royaume des cieux est comparable à du levain qu'une femme enfouit dans trois grandes mesures de farine, jusqu'à ce que toute la pâte ait levé. »
34  Tout cela, Jésus le dit à la foule en paraboles, et il ne leur disait rien sans employer de paraboles,
35  accomplissant ainsi la parole du prophète : C'est en paraboles que je parlerai, je proclamerai des choses cachées depuis les origines.
36  Alors, laissant la foule, il vint à la maison. Ses disciples s'approchèrent et lui dirent : « Explique-nous clairement la parabole de l'ivraie dans le champ. »
37  Il leur répondit : « Celui qui sème le bon grain, c'est le Fils de l'homme ;
38  le champ, c'est le monde ; le bon grain, ce sont les fils du Royaume ; l'ivraie, ce sont les fils du Mauvais.
39  L'ennemi qui l'a semée, c'est le démon ; la moisson, c'est la fin du monde ; les moissonneurs, ce sont les anges.
40  De même que l'on enlève l'ivraie pour la jeter au feu, ainsi en sera-t-il à la fin du monde.
41  Le Fils de l'homme enverra ses anges, et ils enlèveront de son Royaume tous ceux qui font tomber les autres et ceux qui commettent le mal,
42  et ils les jetteront dans la fournaise : là il y aura des pleurs et des grincements de dents.
43  Alors les justes resplendiront comme le soleil dans le royaume de leur Père. Celui qui a des oreilles, qu'il entende !



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L'âne au fond d'un puits

dominicanus #Il est vivant !

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Un jour, l'âne d'un fermier est tombé dans un puits.  L'animal gémissait pitoyablement pendant des heures, et le fermier se demandait quoi faire. Finalement, il a décidé que l'animal était vieux et le puits devait disparaître de toute façon, ce n'était pas rentable pour lui de récupérer l'âne.

Il a invité tous ses voisins à venir et à l'aider. Ils ont tous saisi une pelle et ont commencé à enterrer l'âne dans le puits.

Au début, l'âne a réalisé ce qui se produisait et se mit à crier terriblement. Puis à la stupéfaction de chacun, il s'est tu. Quelques pelletées plus tard, le fermier a finalement regardé dans le fond du puits et a été étonné de ce qu'il a vu. Avec chaque pelletée de terre qui tombait sur lui, l'âne faisait quelque chose de stupéfiant. Il se secouait pour enlever la terre de son dos et montait dessus. Pendant que les voisins du fermier continuaient à pelleter sur l'animal, il se secouait et montait dessus. Bientôt, chacun a été stupéfié de voir que l'âne soit hors du puits et se mette à trotter! 

La vie va essayer de t'engloutir de toutes sortes d'ordures. Le truc pour se sortir du trou est de se secouer pour avancer. Chacun de tes ennuis est une pierre qui permet de progresser. Nous pouvons sortir des puits les plus profonds en n'arrêtant jamais. Il ne faut jamais abandonner! Secoue-toi et fonce!

Ce texte m'a été envoyé, je l'ai trouvé beau,  je n'ai pas pu le garder pour moi et j'ai voulu le partager à mon tour avec toi. Tu peux en faire autant.

Contre la théorie du genre à l'école - Interpellez le Premier Ministre

dominicanus #actualités

 

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Malgré des dizaines de milliers de signataires contre la théorie du Genre dans les programmes de Première 

Luc Chatel fait obstinément l'autruche !

 

Avant vos vacances

faîtes deux bonnes actions!

  

Interpellez directement le Premier ministre contre le Gender

en collant le texte ci dessous sur le site de Matignon ou en redigeant le vôtre

  http://www.gouvernement.fr/premier-ministre/ecrire

 

Depuis la plage ou la montagne, envoyez lui cette carte postale  pour lui dire votre détermination sans faille.

(à télécharger ici)

 

http://ecole-deboussolee.org/wp-content/uploads/2011/07/gender1_recto-verso_planche.pdf

   

 

Faites circuler ces propositions autour de vous !

Signez la pétition !

 

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Idée de texte à coller dans le formulaire de Matignon

 

Monsieur le Premier ministre,

 

La réforme de la classe de Première conduite par Monsieur Chatel voit l'arrivée de la théorie du genre ou théorie du « gender » dans les programmes et les manuels de Sciences de la Vie et de la Terre. La théorie du genre est une théorie philosophique et sociologique mais elle n’est pas scientifique. Elle affirme que l’identité sexuelle (qui serait un concept psychologique et non biologique) est une construction culturelle relative au contexte du sujet.

Ainsi peut-on lire dans le manuel Hachette : « Le sexe biologique nous identifie mâle ou femelle, mais ce n’est pas pour autant que nous pouvons nous qualifier de masculin ou de féminin. Cette identité sexuelle, construite tout au long de notre vie, dans une interaction constante entre le biologique et le contexte socio-culturel, est pourtant décisive dans notre positionnement par rapport à l’autre. Devenir un individu sexué fait partie intégrante de la construction identitaire. »

Ce programme et ces manuels reflètent au moins 3 entorses gravissimes aux valeurs de notre Ecole :

 

Entorse à sa mission :
L’école doit former l’esprit critique selon les exigences propres de la raison. Le lycée ne saurait dicter des comportements, mais bien former des intelligences. Il ne doit pas devenir une caisse de résonance des opinions ambiantes et versatiles de la société, sous peine de fragiliser les esprits.

 

Entorse à sa neutralité :
En feuilletant ces manuels, je n’ai pu m’empêcher de songer à la fameuse lettre de Jules Ferry aux instituteurs : « Avant de proposer à vos élèves un précepte, une maxime quelconque, demandez-vous s’il se trouve, à votre connaissance, un seul honnête homme qui puisse être froissé de ce que vous allez dire. Si oui, abstenez-vous de le dire. » Notre code de l’éducation exige d’ailleurs le « respect de la personnalité de l’enfant et de l’action éducative des familles » (art. L. 111-2). Dans ce domaine extraordinairement intime qu’est la sexualité, à un âge où les jeunes sortent tout juste de l’adolescence et se construisent, ces manuels constituent une grave intrusion dans leur vie. En tout état de cause, les élèves n’ont pas à être examinés par l’Etat en ces domaines.

Entorse à sa liberté :
On ne peut pas obliger les professeurs de SVT à relayer un discours qui sorte du cadre scientifique. Comment pourront-ils évaluer les élèves et les préparer aux épreuves du bac sur de telles options partisanes ? Il est clair, au moins, que la théorie du « gender » ne peut être présentée aux élèves que comme un choix philosophique (dont on voit mal ce qu’il vient faire dans un cours de SVT !) et non comme une réalité indiscutable.

Il est indispensable que soient réaffirmées les véritables missions de l’école en dissipant les équivoques de ou liées à l’interprétation du programme, en garantissant la liberté intellectuelle des enseignants et la liberté de conscience des élèves.

Je demande avec les 32 000 premiers signataires de l'appel de "l'école déboussolée" et selon le principe de la neutralité de l'école publique et de l'égalité républicaine que soit :

- Précisée la portée de la circulaire du 30 septembre 2010 et les programmes que les services de la DGESCO ont voulu définir.
- Interdit l’usage des manuels mis en cause.
- Garanti que le thème du « gender » ne sera pas à la session 2012 des épreuves anticipées du bac ni aux sessions suivantes.
- Transférée le cas échéant l’étude du « gender » dans le domaine du débat critique de l’éducation civique ou de la philosophie.

 

            Assuré que vous saurez vous faire l'écho de cette préoccupation persistante, je vous prie de croire, Monsieur Le Premier ministre, en l'expression de ma haute considération.

Homélie 15e dimanche du Temps Ordinaire A

dominicanus #Homélies Année A 2010-2011

Mon homélie du 15e dimanche du Temps Ordinaire A 2008 :

 

15° dimanche : Quand souffrance rime avec espérance, vacances et Tour de France


Le Père Jean-Côme About commente l'Évangile du dimanche 10 juillet, quinzième dimanche du temps ordinaire. Évangile selon saint Matthieu, chapitre 13, versets 1 à 23. 

 

15 TOA ev



« Ce jour-là, Jésus était sorti de la maison, et il était assis au bord du lac.
Une foule immense se rassembla auprès de lui, si bien qu'il monta dans une barque où il s'assit ; toute la foule se tenait sur le rivage».

Écoutez Radio Vatican RealAudioMP3 

Lire le commentaire :


En ce quinzième dimanche du temps ordinaire, Jésus nous livre la parabole du semeur avec son cortège d’interrogations et d’incompréhensions de la part des disciples.
Jésus raconte cette parabole des semences qui tombent en différents endroits et qui ne lèvent pas sauf les dernières qui tombent sur un terrain accueillant et produisent un fruit surabondant. 
Les disciples s’étonnent que Jésus parle à la foule en paraboles alors qu’à eux il leur a bien parlé directement. 
Mais Jésus leur répond : « À vous, il est donné de connaître les mystères du Royaume des cieux, mais à eux ce n’est pas donné. Celui qui a recevra encore et il serra même dans l’abondance ; mais celui qui n’a rien se fera enlever même ce qu’il a ».
Jésus nous fait toucher un point important. Sa réponse indique que, dans le cœur des auditeurs doit se trouver au moins un début de compréhension des choses divines si la « Parole du Royaume » doit porter du fruit en eux. Car à celui qui a, ce début des choses divines en lui, l’on donnera encore de la connaissance de Dieu. Mais à celui qui n’a rien, qui ne laisse rien pénétrer, on enlèvera même ce qu’il a. C’est -à-dire que ne laissant rien pénétrer en lui, de ce début de Dieu, sa vie n’aura aucune racine et il l’a perdra entièrement. 
Au fond, on ne peut parler de Dieu qu’en images. Celui dont le cœur est endurci, ou n’est pas prêt à comprendre, à cause des soucis du monde, ou de son esprit superficiel, celui-là ne peut pas pénétrer les images jusqu’à parvenir à la réalité divine signifiée, alors la semence se dessèche et le Mauvais enlève même aussi les germes.
Dans les disciples, par leur écoute, leur amour et leur fidélité, il y a, par la grâce de Dieu, l’amorce de la compréhension. Et l’Esprit Saint va développer, en réalité, cette compréhension dans le cœur de l’Église. Et c’est lui qui va leur apprendre à passer du symbole de la parabole à la réalité de Dieu. Mais cela prend du temps, tout le temps postpascal . Et en nous-même cela aussi prend beaucoup de temps pour cette compréhension. 
St Paul nous le redit si bien, dans la deuxième lecture, en parlant « de la création tout entière qui crie sa souffrance et passe par les douleurs d’un enfantement qui dure encore ». Nous, chrétiens, sommes de ceux qui ont reçu dans leur cœur un début de compréhension ; mais attention à ne pas cultiver un sol pierreux, en nous, qui empêche la semence de lever. 
Dieu attend de nous, de produire, selon notre mesure, cent , soixante ou trente pour un et son espérance est telle qu’il sait que même dans le mauvais champs du monde, il trouvera son compte : un seul saint contrebalancera cent tièdes ou incroyants. C’est d’ailleurs la signification de la croix : si l’œuvre de la vie du Fils a paru échouer devant la dureté de cœur de ses auditeurs, la croix qui supplée fut la pluie qui abreuva la terre desséchée.
Que ce temps de repos, pour ceux qui commencent des vacances, soit l’occasion de revivifier la semence de la vie de Dieu en eux.

Lectures 15e dimanche du Temps Ordinaire Année A

dominicanus #Liturgie de la Parole - Année A

Evangile de Jésus-Christ selon saint Matthieu (Mt 13, 1-23)

 

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13

01  Ce jour-là, Jésus était sorti de la maison, et il était assis au bord du lac.
02  Une foule immense se rassembla auprès de lui, si bien qu'il monta dans une barque où il s'assit ; toute la foule se tenait sur le rivage.
03  Il leur dit beaucoup de choses en paraboles :
« Voici que le semeur est sorti pour semer.
04  Comme il semait, des grains sont tombés au bord du chemin, et les oiseaux sont venus tout manger.
05  D'autres sont tombés sur le sol pierreux, où ils n'avaient pas beaucoup de terre ; ils ont levé aussitôt parce que la terre était peu profonde.
06  Le soleil s'étant levé, ils ont brûlé et, faute de racines, ils ont séché.
07  D'autres grains sont tombés dans les ronces ; les ronces ont poussé et les ont étouffés.
08  D'autres sont tombés sur la bonne terre, et ils ont donné du fruit à raison de cent, ou soixante, ou trente pour un.
09  Celui qui a des oreilles, qu'il entende ! »
10  Les disciples s'approchèrent de Jésus et lui dirent : « Pourquoi leur parles-tu en paraboles ? »
11  Il leur répondit : « A vous il est donné de connaître les mystères du Royaume des cieux, mais à eux ce n'est pas donné.
12  Celui qui a recevra encore, et il sera dans l'abondance ; mais celui qui n'a rien se fera enlever même ce qu'il a.
13  Si je leur parle en paraboles, c'est parce qu'ils regardent sans regarder, qu'ils écoutent sans écouter et sans comprendre.
14  Ainsi s'accomplit pour eux la prophétie d'Isaïe :
Vous aurez beau écouter, vous ne comprendrez pas.
Vous aurez beau regarder, vous ne verrez pas.
15  Le coeur de ce peuple s'est alourdi :
ils sont devenus durs d'oreille,
ils se sont bouché les yeux,
pour que leurs yeux ne voient pas,
que leurs oreilles n'entendent pas,
que leur coeur ne comprenne pas,
et qu'ils ne se convertissent pas.
Sinon, je les aurais guéris !
16  Mais vous, heureux vos yeux parce qu'ils voient, et vos oreilles parce qu'elles entendent !
17  Amen, je vous le dis : beaucoup de prophètes et de justes ont désiré voir ce que vous voyez, et ne l'ont pas vu, entendre ce que vous entendez, et ne l'ont pas entendu.
18  Vous donc, écoutez ce que veut dire la parabole du semeur.
19  Quand l'homme entend la parole du Royaume sans la comprendre, le Mauvais survient et s'empare de ce qui est semé dans son coeur : cet homme, c'est le terrain ensemencé au bord du chemin.
20  Celui qui a reçu la semence sur un sol pierreux, c'est l'homme qui entend la Parole et la reçoit aussitôt avec joie ;
21  mais il n'a pas de racines en lui, il est l'homme d'un moment : quand vient la détresse ou la persécution à cause de la Parole, il tombe aussitôt.
22  Celui qui a reçu la semence dans les ronces, c'est l'homme qui entend la Parole ; mais les soucis du monde et les séductions de la richesse étouffent la Parole, et il ne donne pas de fruit.
23  Celui qui a reçu la semence dans la bonne terre, c'est l'homme qui entend la Parole et la comprend ; il porte du fruit à raison de cent, ou soixante, ou trente pour un. »

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La Parole sacrée au Moyen-Âge

dominicanus #actualités

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Du 4 au 7 juillet, les spécialistes d’Histoire religieuse se sont réunis à Fanjeaux, un des anciens bastions de l’hérésie albigeoise, dans le Sud-Ouest de la France. 


« La Parole sacrée, formes, fonctions et sens (XIème-XIVème siècle) », tel était le thème de la 47ème édition de ces colloques. L’accent fut donc mis sur les différentes façons dont elle se réalise, à ses effets et ses significations.

L’un de ces membres, l’Abbé Georges Passerat, professeur d’Histoire religieuse à l’Institut Catholique de Toulouse revient sur quelques uns des points forts de cette réunion : >> RealAudioMP3 

Des propos recueillis par Emma Jehl (Radio Vatican)

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